Historia de una libreta legendaria.

Moleskine es la mítica libreta de notas que utilizaban los artistas e intelectuales europeos de los dos últimos siglos: de Van Gogh A Picasso, de Ernest Hemingway a Bruce Chatwin.
En formato de bolsillo y compañera de viaje fiable, guardó esbozos, apuntes, historias y sugerencias antes de que llegaran a convertirse en imágenes famosas o en páginas de libros míticos.

Producida originalmente en pequeñas fábricas manufacturadas francesas que abastecían a las papelerías parisinas frecuentadas por las vanguardias internacionales, se convirtió en algo imposible de encontrar a finales del siglo pasado: en 1986 desapareció su último fabricante, una empresa familiar Tours. “Le vrai Moleskine n’est plus”, éste fue el anuncio de la propietaria de la papeleríade la Rue de l’Ancienne Comédie, donde se abastecía Chatwin. El escritor inglés había hecho un pedido de cien Moleskines antes de salir para Australia: compró todas las que pudo encontrar, pero no fueron suficientes.

En 1998, gracias a la complicidad de una pequeá editorial milanesa, por fin, Moleskine ha vuelto a existir. Depositaria anónima de una tradición extraordinaria, ha retomado de nuevo su viaje. Registrar la realidad en movimiento, captar detalles y anotar sobre papel la originalidad de la experiencia: Moleskine es un acumulador de ideas y emociones que liberan su carga en el tiempo.

La mítica libreta negra vuelve a pasar de un bolsillo a otro para acompañar, gracias a sus diferentes tipos de páginas, a los profesionales creativos y al imaginario de nuestro tiempo. La aventura de Moleskine sigue su curso: aquello que vendrá nos contarán sus páginas aún en blanco.

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